El Edificio

La Escuela San José se encuentra ubicada en el edificio del antiguo Hospital del mismo nombre, cuyos planos obedecen al proyecto elaborado por Don Torcuato Cayón, arquitecto mayor de la ciudad de Cádiz y construido a iniciativa del dominico Fray Tomás del Valle, Obispo de la Diócesis de Cádiz.
El motivo de la fundación del Hospital fue el de dar cobijo a los viajeros que caían enfermos en el Camino Real de La Isla a Cádiz, lo cual era muy habitual en la época, ya que las personas sin recursos se veían obligadas a viajar a pie. No hay que olvidar que en el siglo XVIII, la ciudad de Cádiz era el principal puerto de Europa en su comercio con América, por lo que el Camino Real se veía muy transitado por viajeros de todo tipo, especialmente pobres que venían buscando fortuna en Cádiz o viajar a las Américas.
Las obras se iniciaron el 3 de Diciembre de 1768, catorce días después del decreto episcopal para su erección. Cinco meses antes, en Mayo de 1768, una Real Cédula de Carlos III concede licencias y permisos para que se funde en la Real Isla de León un Hospital para la curación de los enfermos pobres, tanto vecinos de ella como transeúntes; procurando que su establecimiento "sea en sitio capaz y oportuno para la entrada y salida de los pobres en el pueblo, sin que en él se fabrique Iglesia, ni con este ni otro pretexto se hiciera que se obtuviera por lugar inmune o sagrado, sino sólo se hará un oratorio privado para decir misa a los pobres en los días festivos". El Director de las obras fue el Magistral don José Martín y Guzmán, en quien depositaba el obispo su confianza para realizar este tipo de empresas. En 1776 ya aparece el cuerpo entero del edificio de Hospital en plano firmado por los peritos aparejadores Don Luís Vélez y Álvarez, inspector municipal de obras, y Don Manuel García Canal, delineante del Catastro Urbano. Ya concluido en 1779, se extendía la caridad, no sólo a los enfermos, sino también a los expósitos, huérfanas desamparadas y mujeres arrepentidas.

El Comienzo de su Labor Social

En el momento en que inicia su funcionamiento, cuenta con dos salas, una con 80 camas para hombres y otra con 24 para mujeres, además de una sala de urgencias a la entrada del edificio. En un principio, su funcionamiento estuvo asegurado por una serie de rentas fijas, la mayoría de ellas productos de alquileres de propiedades urbanas, acciones del Banco de San Carlos, además de un impuesto que se cobraba a las personas que iban al Teatro de las Cortes y otro sobre el tabaco. Durante la epidemia de fiebre amarilla del año 1800, deja de ser una institución privada para convertirse en municipal, prestando un gran servicio asistencial con los enfermos de la epidemia.